miércoles, 6 de enero de 2016

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES Y MATEMÁTICAS.

Teniendo en cuenta la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, en la que manifiesta que la inteligencia es una capacidad, no innata, y que la educación puede desarrollarla y potenciarla, vamos a  hacer una propuesta de cómo podemos trabajar, en el área de las matemáticas, cada una de las ocho inteligencias que nos propone Gardner.
  • Inteligencia lingüística-verbal: es importante tener en cuenta que las matemáticas no son sólo números y que muchos de los procesos necesarios para la resolución de problemas y conocimiento de los aspectos necesarios de éste área se pueden trabajar a través de la capacidad lingüística y verbal.
    • Crear un programa de radio a través de podcast, en el que los alumnos elaboren diferentes grabaciones con aspectos teóricos, propuestas de juegos de ingenio o contando las historias creadas en la primera actividad propuesta.
    • Inventar eslóganes originales sobre conceptos matemáticos a modo de reglas nemotécnicas para recordar con mayor facilidad los contenidos.
  • Inteligencia lógico-matemática: la inteligencia lógico-matemática va mucho más allá del uso de números, ya que también engloba la capacidad para comprender relaciones lógicas, elaborar enunciados y propuestas a problemas de ingenio o realizar esquemas y abstracciones.
    • Inventar juegos de estrategia en los que estén presentes los contenidos matemáticos adquiridos hasta el momento.
    • Elaborar líneas de tiempo con hechos históricos matemáticos del trabajo realizado en el aula a lo largo del curso a modo de diario de aprendizaje visual.
  • Inteligencia musical: hoy en día la música es uno de los mayores hobbies y entretenimientos de los jóvenes y podemos sacarle muchísimo provecho en nuestras aulas introduciéndola como un elemento más.
    • Crear presentaciones orales que incluyen acompañamiento musical, creado por los alumnos.
    • Escribir letras de canciones sobre los contenidos estudiados.
  • Inteligencia espacial: si trabajamos la capacidad espacial desde principio de curso y de manera constante, temas tan complejos como los de poliedros o movimientos en el plano, en los que los alumnos necesitan tener una visión espacial avanzada, no supondrá mayor complicación.
    • Elaboración de mapas mentales, individuales o grupales, de cada uno de los bloques de contenidos estudiados.
    • Hacer salidas fuera del aula para aprender el uso de la brújula a través de geolocalización, uso de realidad aumentada,…
  • Inteligencia corporal-cinética: muchas veces nos encontramos dentro del aula con niños que se mueven constantemente, hablan y no están quietos mientras trabajan. Quizás esta forma de actuar se debe porque lo necesitan para poder estudiar y aprender. Es aconsejable que el docente propicie este tipo de experiencias dentro del aula para sacar el mayor provecho a las capacidades de estos niños y desarrollar en mayor medida este tipo de inteligencia.
  • Inteligencia interpersonal: gracias a la inteligencia interpersonal somos capaces de relacionarnos con las personas que nos rodean (búsqueda de pareja, de amigos, de trabajo). Nos permite entender a los demás y con ella desarrollamos la empatía y la capacidad de manejar situaciones en las que haya relaciones sociales.
  • Inteligencia intrapersonal: es la primera que se centra en el conocimiento personal y la autoestima del alumno. Muchas veces estamos tan centrados en lo académico que nos olvidamos de esta parte personal y que en gran medida puede determinar el éxito o fracaso de los alumnos. El control de las emociones en los estudiantes es muy importante, no solo durante pruebas escritas, sino en el día a día.
    • Escribir un diario de aprendizaje, en el que los últimos cinco minutos de clase apunte todo lo que ha aprendido y cómo lo ha utilizado. Es importante que el profesor haga un seguimiento y de feedback al alumno.
    • Recibir la opinión de los compañeros acerca de la resolución de problemas o la presentación oral de trabajos relacionados con diferentes temas.
  • Inteligencia naturalista: el desarrollo de esta inteligencia no es diferente de la enseñanza de las matemáticas, de hecho podemos introducir actividades y adaptar nuestras clases para que nuestros alumnos trabajen al máximo esta capacidad de investigación.
    • Explorar el entorno cercano en busca de objetos y símbolos matemáticos. Con todo lo encontrados crear una colección con características de cada uno de los descubrimientos.
    • Crear investigaciones “a lo Sherlock Holmes” en la que los alumnos a través de pistas deben resolver un hecho misterioso investigando por todo el centro escolar.
No debemos olvidarnos que tenemos dentro del aula una gran variedad de alumnos, que no todos son iguales, y que cada uno de ellos aprende y se desarrolla de maneras muy diferentes. Es por ello necesario no centrarnos en el desarrollo de todas estas capacidades por igual en los alumnos, sino en descubrir cuáles son las que tienen más desarrolladas y potenciarlas, sin dejar de lado el resto.

 Dácil González Martel

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